El fin de un mito – Parte 2 – Antonious

Segunda parte de “El fin  de un mito”. Aquí la pimera parte.

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Desde los 16 hasta los 20 años Capini, perdón, el Gran Capini se especializó en todo tipo de frikismos. Llegó a ser un experto jugador Age of Empires(con todas sus expansiones), Starcraft, Tactical Ops, Unreal Tournament, Street Fighter(en todas sus versiones) y todos los Tekken. Durante un tiempo estuvo liderando diversos ejércitos de Warhammer Fantasy y 40.000, llevándolos siempre a la victoria. Su equipo de BloodBowl ganó todas las competiciones en las que participó, incluida la Blood League. También jugaba a rol. Pero a rol de verdad, el de matar gente. Finalmente llegó a los 21 años convertido en un mago de nivel 80. Conocía una infinidad de hechizos y también dominaba el arte de las armas cortas, en especial la daga.

Como todos los frikis, Capini solo tenía una idea en su cabeza: dominar el mundo.
Para conseguir su objetivo tenía la necesidad de conseguir un buen equipo. Los grandes lideres son aquellos que se rodean de los mejores. Siguiendo esta máxima Capini salió a reclutar voluntarios que desearan unirse a su causa.
Camino del parque se encontró con lo creyó ser un boxeador y su entrenador, el mismísimo Poli Díaz.

-No sabía que Messi también fuera boxeador, ¿le va mejor que en el fútbol?

-No es Messi, se parece pero no lo es. Se llama Antonius y es una joven promesa. Lo estoy preparando para que sea el sparring de John Cobra. Creo que estará listo en un par de meses.

-¿Ya crees que será capaz de derrotar al mítico John Cobra?

-Idiota, no quiero que gane. Va a hacerle de sparring y me voy a sacar una pasta con ello.

Capini rescató a Antonious de Poli Díaz con la intención de que se enrolara en su equipo. Antes de despedirse del potro de Valleca, Capini le lanzó el hechizo de la disfunción eréctil y Poli tuvo que abandonar su prometedora carrera en el cine X.

-Antonious, soy el Gran Capini. Quiero dominar el mundo y que te unas a mi. Yo te enseñaré todo lo que sé y juntos podremos ser los amos del universo.

-Por mi sí, pero tengo una condición.

-¿Cuál?

-Los peces.

-¿Los peces?

-Sí. Los peces. No quiero que los peces sean dominados. Mi piso es una pecera gigante donde tengo peces de todas las clases: peces disco, kois, barbos tigres, peces besadores(mis preferidos), dardos de fuego, un Oscar que no hace más que comerse a los pequeños, un par de truchas, cangrejos, sardinas, un pez martillo, gambas, dos arrecifes de coral, mejillones, anchoas, tres medusas, una familia de langostas, delfines, dos tiburones, una ballena y un león. Este último esta algo pachucho, pero espero que mejore. Me gustan mucho los peces, no quiero que les pase nada. También me gusta mucho la montaña. Acostumbro a salir con la bici todas las tardes de agosto. A las 3 de la tarde es la mejor hora para mí. Todo ese sol dándote de lleno, temperaturas sofocantes y a sudar como un pollo. Alguna vez he tenido alguna indisposición pero lo he llevado bastante bien. Un día me …

-Vale vale. Lo pillo no hace falta que…

-Espera, espera que esto es gracioso.

-Como digas una palabra más te devuelvo con tu amigo el potrito de Vallecas y te vas a pelear con John Cobra. Y luego mataré todos los peces.

-Vale, vale.

-Tengo una habitación libre, te instalarás allí. Ni una palabra más.

-Perfecto.

Capini se levantó al día siguiente con la intención de desayunar e ir al gimnasio con Antonious. Preparó un buen desayuno para los dos. Café, zumo de naranja, tostadas y algo de fruta. Metieron todas sus cosas en sendas mochilas y se dispusieron a abandonar el piso. Antes de irse, Capini se dirigió a la nevera para llevarse un par de yogures para el almuerzo. La sorpresa fue que se encontró con todos los yogures ¡¡vacios!!. Estaban en la nevera pero su interior había desaparecido misteriosamente. Además, estaban colocados estrategicamente de manera que a simple vista todo parecía normal.

-Antonious, ¿sabes algo de los yogures que había en la nevera?

-Yo… sí… esto es que… te espero en el gimnasio!!!!

Acto seguido se fue corriendo. Tampoco hay que darla tanta importancia-pensó Capini- son yogures simplemente-, si luego me trae una pizza ya me quedo contento.
Al llegar a la sala de máquinas se encontró con Antonious. Llevaba puesto unos náuticos, unos dockers de un tono beige y un polo Ralph Lauren que era la envidia de todo el gimnasio.

-Tonius, ¿qué ropa te pones para hacer deporte?

-¿Qué pasa? Anda que no voy cómodo. ¿Y lo que luzco qué?

-Ok, ok. No te preocupes. ¿Para luego qué te has traído?¿El esmoquin? Da igual, no me lo digas. Haz tu rutina, nos vemos fuera en 3 horas.

Antonious se quedó solo en la sala de máquinas y fue a la zona de pesas dispuesto a machacarse los bíceps. Hizo un par de series y pronto se aburrió de estar delante de un espejo mirando esos movimientos repetitivos. La verdad es que ya estaba cansado y pronto se interesó por un chaval, bajito pero muy fuerte, que estaba haciendo press banca al fondo de la sala. Al acercarse se dio cuenta de que ya lo conocía, era Agostino, un antiguo amigo de la EGB.

Agostino estaba calentando con unos 250Kg. Normalmente entrena con más de 350Kg pero esta era su primer serie y no quería forzar. Tonius se agachó y fue acercándose lentamente. Una vez situado detrás suyo, pegó un salto y mientras gritaba “Uhhhh!!!” empezó hacerle cosquillas. El cuerpo de Agostino se convulsionó del susto, perdió el control de su poderosa fuera y no pudo aguantar más todos lo kilos que tenía sobre sus pectorales. Sus brazos cedieron y la barra le cayó justo en el cuello. Por suerte era tan fuerte que tenía hasta la nuez desarrollada y casi no sintió el golpe. Pero todo ese peso le dificultaba la respiración y ya empezaba a ponerse morado por la falta de oxigeno. A todo esto, Antonious seguía haciéndole cosquillas en los pies, sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo. En un último intento de liberarse de la barra fija, le pegó una patada a Tonius, el cuál por fin se dio cuenta de lo que estaba pasando. Intentó ayudarle pero no conseguía levantar todo el peso. Antonious recordó entonces las enseñanzas de su maestro Poli Díaz y al grito de “Viva el potro de Vallecaaaas!!!” consiguió levantar lo justo la pesa para que Agostino pudiera escapar. La mala suerte llegó cuando al soltarla, el sistema de seguridad que aguanta los discos cedió y cayeron a su pie derecho.

Agostino se encontraba ante la disyuntiva de alegrarse por no haber muerto en el momento o bien terminar de rematar a Antonious ahora que no podía correr. Se lo pensó durante bastante tiempo y al final decidió irse sin mediar palabra.

Mientras tanto Capini ya hacía rato que había terminado su entrenamiento especial. Decidió ir al bar, el entorno donde se encuentra más cómodo, a tomarse una cerveza mientras esperaba a su compañero. A los pocos minutos apareció Antonious cojeando con un precioso chándal fucsia de tactel. Le iba a preguntar sobre su vestuario y la cojera pero Antonious se le adelantó:

-Mira que la gente es rancia y desagradecida. Me he encontrado con antiguo compañero y he ido a saludarlo. He visto que estaba algo aburrido allí solo y le he gastado una pequeña broma. Le he pegado un sustito de nada y se ha vuelto como loco, incluso se le han caído las pesas. Le he salvado la vida y encima me voy lesionado por ayudarle. Y el tío no me ha dado ni las gracias!!! Se ha quedado delante mío, con los ojos llenos de ira durante unos segundos y luego se ha marchado. Tendrá poca vergüenza, de desagradecidos esta el mundo lleno, lo que yo te diga. Esto me recuerda la vez que fui en bici…

-Vale, vale. Vamos a comer y a echar una siesta, que esta noche saldremos un rato.

Dicho y hecho. Por la noche se dirigieron a la discoteca de moda del momento: Flaps. Allí se encontraron con la creme de la creme del barrio. No faltaba ni uno, lo mejorcito de cada casa estaba allí.

-Tonius, ¿te hacen unos chupitos de vodka?.

-¿Vodka? Eso no es ná, eso no es ná. Me tomo los que quieras!

Gracias a los chupitos se sentían alegres y seguros. Rebosaban confianza en sí mismos y hasta se creían graciosos y simpáticos.

-¿Cómo lo llevas Antonious? Una ronda más y vamos a atacar a esas dos de la barra, ¿ok?

-Vale, vale. Estos chupitos no hacen nada, uno más y a por ellas!

Al grito de “a por ellas” se tomaron los últimos lingotazos de la noche. Capini se dirigió decididamente a una de las chicas con las que habían establecido contacto visual previamente.
-Hola preciosa. Me he dado cuenta de que llevas un rato mirándome sin parar. Supongo que te habrás quedado prendada de mi, pero no quiero nada serio. Si quieres follamos, es mi única propuesta.

-Gilipollas, te estaba mirando porque tu amigo está medio muerto en el suelo, justo al lado de barra. Serás creído de mierda, si quieres follar te vas a la Farriol, te compras un cruasán de jamón y queso recién hecho y lo vacías. Eso lo único caliente que vas a pillar esta noche, imbécil!
Efectivamente, Antonious estaba al borde del coma etílico y Capini fue a su rescate. Lo cargo a los hombros y lo sacó fuera del local. Durante la vuelta a casa, Antonious no paraba de repetir “esto no es ná, esto no es ná”. Consiguieron llegar a casa sin que los parara la policía, cosa de agradecer.
Después del primer día con Antonious, Capini llego a una conclusión: dominar el mundo va a ser más difícil de lo que pensaba… quizás sea mejor ir a la playa…

Estrenando las obras!!!

Normalmente intento evitar el coche para moverme por el pueblo. Y más con todas las obras que están haciendo porque el ritmo de trabajo que tienen es elevadísimo, casi tanto como el de la Sagrada Familia. Pero hay días que te sientes cansado(perro mejor dicho) y decides coger el coche para ir casa de un colega.

Una vez montado recuerdo que una de las calles por las que debo pasar lleva aproximadamente desde el paleolítico en obras. Pienso, ingenuo de mi, que ya habrán acabado y arranco. Como era de esperar, al llegar a la calle me la encuentro cortada. Pues nada, camino alternativo. Por suerte una de las calles que permanecían cerradas ya esta transitable.

Bajo la cuesta y como siempre giro a la izquierda en el mismo punto. De repente noto un golpe en el lado derecho. Bueno, más bien un llantazo. El coche se eleva y me pongo a dos ruedas. Al final de la calle consigo estabilizar el coche y continúo la marcha. Por el camino noto como el coche tiene tendencia a irse a la derecha pero gracias a mis grandes dotes para la conducción consigo llegar a mi destino. Aparco y voy a mirar la rueda. Es entonces cuando veo el golpe en la llanta y la grieta en el neumático. Reventón. Al taller.

La rueda ya esta bastante deshinchada con lo que tengo que ir despacito y con cuidado. Pongo las luces de emergencia y camino al taller. Me doy cuenta de que estoy creando algo de caravana así que me aparto para que puedan pasar. La señora mayor que iba justo detrás de mí se para a mi lado y me dice:”Oye, estás pinchado!!”. Literalmente. En aquel momento no sabía si era una pregunta o una afirmación ya que aparte de los enanitos verdes que no paraban de jugar en los asientos traseros y el elefante rosa que iba de copiloto no  notaba nada extraño. Le doy las gracias por avisarme y aprovecho para pedirle un euro para el metro. Sale chirriando rueda y me deja con el elefante rosa pidiéndome papel y los duendecitos verdes pidiendome una cucharilla y un mechero…

Tengo que pasar de nuevo por el lugar del accidente así que aprovecho para ver contra qué he chocado. Estratégicamente colocado veo un bordillo que ha crecido por arte de magia. Pero no un bordillo normal que separe la calzada de la acera no. Más bien es un muro medio metro de altura de piedra caliza colocado a metro y medio de la acera. Adjunto foto:

Me dirijo al taller acordándome del ingeniero de obras y caminos que ha diseñado la calle. Realmente me acuerdo de su familia, pero no es plan de comentarlo por aquí. Llego al taller y le comento lo que me ha pasado. Me informa que ya hay alguno que le ha pasado lo mismo. Me pregunta contra que bordillo ha sido y le digo  que ha sido unos 400 metros más abajo. Pues ya es casualidad-me dice el mecánico- la han abierto hoy mismo, has sido el primero en estrenarlo! Aquí no sé si reírme o pegarle una ostia con la mano abierta y llevarme el coche a otro taller. Decido mantenerme impasivo y ya puestos le digo que me cambie el aceite y los filtros. Me dice que cuando lo tengan me llaman y me voy a jugar un poco al Pro para quitarme el estrés.

Al cabo de las dos horas previamente anunciadas recibo la llamada del mecánico:”Hola, ¿te importaría venir un poquito antes?Quiero enseñarte algo” Ups. Cuando un mecánico te dice “quiero enseñarte algo” es como cuando tu novia te dice “tenemos que hablar“. Nada bueno va a salir de ello, no esperes que te diga “Su motor está como nuevo, lo esta cuidando a la perfección. Si continua así el coche le durará toda la vida“. Yo siempre que mi novia me decía “tenemos que hablar” me preparaba a conciencia. Repasaba lo acontecido durante las últimas 72 horas para imaginar por donde vendría el ataque y preparar la contra. Me ponía el traje militar, el casco, las gafas de visión nocturna, el sniper con visión térmica, mi fusil de asalto Avtomat Kalashnikova(AK 47) y alguna granada de mano por si acaso. Y nunca me equivoqué en la equipación escogida, pero eso son otros temas que ya tocaré más adelante.

Llego al taller y me encuentro con mi coche elevado unos 2 metros del suelo. Mala espina me da, muy mala.¿Te hace mucho un ruido raro el coche cada vez que pasas por un bache, no?-pregunta el mecánico. Pues la verdad es que no lo había notado pero para no quedar mal le digo que sí. Es por esto- y me coloca debajo del coche para mostrarme un pequeño hueco donde debería de haber unas gomas. Empieza a explicarme lo que tienen que hace para poner la goma, para que sirve, como tienen que desmontar el coche y un montón de cosas técnicas más. Intento poner cara de que entiendo lo que dice pero cuando ya me habla de desmontar un trapecio y no sé qué más le pregunto cuanto me va a costar la broma. No mucho, unos 200€ más-me dice con cara de indiferencia. Le pregunto si mi vida corre peligro por la falta de esas gomas y me dice que no.  Me acerco al elevador y le doy al botón de “BAJAR”. Le digo que ya se lo llevaré la semana que viene. En total la broma del bordillo diabólico me sale por 200€ más 200€ de la próxima semana. A esto le sumamos los 200€ que he pagado de multas atrasadas y me sale un total de 400€+200€ gastados en el coche esta semana. Casi nada.

La foto anterior quizás os parezca exagerada y lo es. A continuación una foto de donde sacan las bordillos nuevos(esto es real):

Ahora entiendo la estrategia de nuestro alcalde Llorca. Intenta hacer que todo el pueblo sea peatonal y para eso cierra calles, pone baches en todas las calles, bordillos asesinos y dificulta el uso del coche. Pero, ¿qué finalidad tienen todas estas acciones? Es sencillo: que usemos el puto BiciSAB de los cojones. Parece mentira que no sepa que nuestro pueblo es del Baix Llobregat. A ver cuanto duran las bicis…

Hasta pronto Encar, volveremos a vernos

Una hoja en blanco y recuerdos. Muchos recuerdos. Quiero escribirte algo bonito y cargado de sentimiento pero no puedo. Escribo una palabra y se me hace un nudo en la gargante, las lagrimas aparecen una tras otra y me recuerdan que la vida es cruel e injusta. Me hacen revivir tiempos pasados, nuestra adolescencia y todas las veces que nos reiamos juntos.

Intento centrarme pero no puedo. Entro a tu facebook con la intención de escribir algo en tu muro, pero sigo sin ser capaz de hilvanar dos palabras seguidas sin que las lagrimas me vuelvan a recordar que te has ido. Ahora entro a tu blog y recuerdo la conversación que tuvimos el jueves. Decías que eramos dos pedazo de frikis de mucho cuidado y yo, claro está, te daba la razón. Somos frikis, pero frikis felices que es lo que importa al fin y al cabo- me dijiste muy convencida. Y tenías razón , lo eramos.

Me gustaría escribir más  sobre los buenos y malos momentos que pasamos juntos pero sencillamente no puedo. Llevo más de una hora para escribirte estas cuatro lineas y no aguanto más. Las escribo por y para ti. Estoy totalmente convencido de que las leeras, incluso es posible que ahora estes junto a mi, ayundadome a escribir porque mientras te recordemos seguirás viva en nuestros corazones.

Estos pequeños párrafos no son de  despedida,  estos párrafos son un hasta pronto. Volveremos a vernos

Hasta luego Encar.

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