La almorrana imperfecta

No me voy a andar con rodeos, voy a ser claro y conciso: me ha salido una almorrana.

Y no es una almorrana cualquiera, no, si asomara mi peludo y desnudo trasero desde lo más alto de Tarifa, convertiría el mar Mediterráneo en un lago. Ya es mala suerte. Para una vez que quiero que entre algo en mi cuerpo vía rectal ¡y no hay manera! ¡No para de salir! ¡Y de crecer! Si no empiezo a cuidarme un poco más voy a tener una almorrana tan larga como la cola de Son Goku. Igual hasta me transformo en un mono super gigante con la luna llena, quién sabe.

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