La mirada imperfecta

Han pasado ya casi tres meses desde mi emancipación y durante este corto periodo de tiempo han surgido diferentes momentos dignos de mención. Una de las causas de esos momentos es mi compañero de piso, Santi, más conocido como La Maja Desnuda o El Capitán Basurilla. En otro post os explicaré de donde vienen esos motes pero ahora quiero centrarme en una historia un tanto peculiar. El relato que viene a continuación bien podría llamarse “Cómo conocí a SU madre”.

Sucedió durante mi primer día en el piso. Ese día yo estaba pletórico, por fin estaba en mi piso y quería disfrutarlo. Casualidades de la vida La Maja Desnuda no estaba en casa con lo cual estaba la mar de tranquilo. Estuve un rato ordenando mis libros, preparando mi PC, poniendo la ropa en el armario, en fin, habituándome a la habitación. Es curioso que lo primero que llevé al piso fueran mis libros, el ordenador y la 360º, por ese orden. Luego, en un repentino e inesperado ataque de lucidez mental,  me decidí  a llevar la ropa.

Desde que entré al piso supe que algo no iba bien del todo.Me sentía observado, notaba como algo o alguien  seguía mis movimientos desde las sombras. Supuse que el hecho de estar en un ambiente nuevo para mi era el causante de esa, digamos, intranquilidad. Se había hecho algo tarde ya y la hora de cenar llegó. Primera cena en mi piso: una abundante ensalada y una tortilla con jamón, queso, cebolla  y un poco de bacón;  de postre una copa de chocolate y nata. Viva la originalidad y la  dieta sana.

Cené sentado en el sofá mientras miraba el Telenotícies Vespre ya que me gusta estar al tanto de las cosas que ocurren por aquí. Eso y que era lunes y luego daban Crackovia. Durante la cena continuó esa sensación de sentirme observado pero, una vez más, pensé que era producto de mi imaginación y no le di más importancia.

Después de cenar me dispuse a estrenar el piso. Lo habéis acertado, “estrenar el piso” es hacerte tu primer porro en él. Así que mientras Tomàs Molina informaba que al día siguiente volvería a pegar el lorenzo yo me dedicaba a liarme el susodicho petilla.

En cuanto saqué la postura de hachís y empecé a quemar  la sensación de que me estaban mirando no sólo se acentuó más si no que, en cierta medida, había cambiado. Ya no me sentía observado, me sentía juzgado. Notaba una mirada inquisidora que atravesaba toda la estancia hasta llegar a mis manos y desaprobaba la acción que estaba realizando. En ese momento ya sí que me preocupé de verdad y empecé a buscar el origen de esa sensación, de esa mirada.

Mientras llenaba mis pulmones de auténtico y maravilloso cáncer, mis  ojos se movían alrededor de la estancia buscando indicios o pruebas que justificaran el repentino ataque de ansiedad que estaba sufriendo. Repasé con la mirada la pared, los cuadros, la mesa grande y al final me detuve en el mueble grande del comedor. Subí la mirada y allí estaba. Quieta. Impasible. No se movía ni un pelo. Me miraba fijamente, me estaba desnudando  el alma con la mirada y me pareció ver una  ligera sonrisa mientras me observaba. No había  forma de huir de esos ojos. Allí estaba, presidiendo el comedor, la foto de la señora Encarnación.

El que sea una foto explica el porqué no se mueve ni un pelo. Ahora mismo no sabría decir que sensaciones tuve en aquel momento. Me quedé paralizado, me estaba mirando fijamente y yo con el porro en la boca. Escuché una voz que decía “No fuuumes poooorrooss en mi caaaasaa, te estooooy vigilaaaaandoooo!!!”. En aquel momento creí ver un fantasma. Mejor dicho, sentí que había un fantasma o espíritu alrededor de mí. Seguramente aquella voz sonó únicamente dentro de mi cabeza a raíz de no dejar de fumar, pero el tema de mis locuras lo dejamos para otro momento.

Intento buscar adjetivos para describir esa mirada pero es inútil. De entrada tiene mucho magnetismo. Esta claro que está diciendo algo con la mirada, pero nunca sabes el qué. Según el momento en que mires te puede parecer una mirada algo fría y distante, que da la sensación de vigilarte. Pero en otras parece que simplemente está cuidando de su casa. De cualquier forma, lo más peculiar de todo es que da igual en que parte del comedor estés, ella siempre parece que te esté mirando fijamente.

Totalmente verídico. Puedes estar comiendo en la mesa tranquilamente, que ella te observa. Puedes estar viendo la televisión, que ella te está mirando. Puedes estar echando un polvo en el comedor que ella, bueno, en estos casos lo mejor es irse a la habitación aunque tengo la impresión de que esa mirada atraviesa paredes.

Aquí os dejo un detalle de su mirada y el de La Gioconda; cada uno que saque sus propias conclusiones. Pedazo de montaje que me he currado con el todopoderoso Paint.

Para los que digáis que soy un exagerado  y que adultero la realidad, aquí tenéis la foto tomada desde diferentes ángulos. En todas estas fotos ella te está mirando fijamente, comprobadlo.

Aquí está mirando de lado:

Desde arriba:

Y desde abajo:

Podría poneros más fotos pero el resultado es el mismo: siempre te está mirando.

Vivir siempre vigilado no es fácil. Es una situación incomoda que no podía soportar. Así que hablé con La Maja Desnuda y le propuse retirar la foto del comedor. Él, mejor dicho, ella se indignó muchísimo y no hubo forma de quitarla. Me propuso que pusiera yo también una foto de mi madre en el comedor, a lo que me negué rotundamente. No me imaginaba con las dos observando y criticando todos mis movimientos, no viviría tranquilo.

Pero la idea de poner otra foto era buena. Faltaba decidir que foto poner. Necesitaba alguien capaz de protegerme, alguien que causara respeto y si dominaba las artes del Lado Oscuro mucho mejor. Cualquier precaución es poca. Cómo ya habréis adivinado se trata de Darth Vader. Pero con Darth Vader no estaba seguro del todo. En cualquier momento podía revelarse, unirse a la Señora Encarnación y, entre el poder del Lado Oscuro de la Fuerza y la mirada de Encarnación, hacerme la vida imposible.

La solución fue fácil: colocaría a Sheldon Cooper al otro lado de la foto. Para todos aquellos que no sois lo suficientemente frikis y no conocéis a Sheldon, pobrecitos míos, os dejo con un vídeo gracias al cual entenderéis que significa convivir con Sheldon Cooper. No he podido encontrarlo en inglés así que le tendréis que ver doblado, so sorry.

Se lo comenté a La Maja Desnuda y después de valorar los pros y los contras de la situación acabó acciendo y la situación actual de nuestro comedor es la siguiente:

Ahora sí que estoy tranquilo. Seguramente os preguntéis quién vigila a Sheldon, pero ya está todo pensado: pondremos el ojo de Sauron encima de las tres fotos para tenerlos a todos controlados. Y si Sauron se descontrola, llamaremos a la Comunidad del Anillo. Ellos sabrán que hacer.

4 Comentarios

  • By Judit, November 15, 2010 @ 1:14 pm

    maaaaaadre mia! jajajaja
    todavia no se kien es sheldon xD

  • By Isis, November 16, 2010 @ 11:47 pm

    Jaaaajajajaja no esperaba menos de ti. Vaya que la paranoia ha hecho estragos, eh!

    Excelente relato. Ya lo he compartido con los amiguetes colgándolo en el twitter.

    Besos surtidos! ;D

  • By .alx!, December 18, 2010 @ 12:22 am

    Wow!!!
    q buenoooooooo!!!!

    welcome to independence city (un poco tarde pero seguro)!

  • By Tere, January 7, 2011 @ 4:24 pm

    Lo que me he podido reir leyéndolo, madreeeeeee!!!! jajaja!!! Tas fatal!!!! Pero es buenísimo! Esto va a Twitter a la de ya!

    Un abrazo!!!

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