Posts tagged: Antonious

Un año escribiendo

Ya hace más de un año que empecé con esto de los blogs. La idea inicial era conseguir 1000$ jugando a póquer y quería haceros participes de mi reto. Mis primeros posts hablaban únicamente de póquer. Incluso escribí un par de posts analizando manos como si realmente fuera un buen jugador de póquer. Y estoy muy lejos de ser el jugador de póquer que quiero ser.

Ni mis amigos me leían. A pocos de ellos les gusta el póquer, con lo que es normal que no se sintieran atraídos por mis historias. Así que decidí escribir algo diferente. Siempre me ha atraído la idea de escribir pero siempre lo he visto como algo muy difícil. Me decidí a intentarlo y el resultado es la historia de El Gran Capini y Antonious y mis Vivencias.

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El fin de un mito – Un día en la playa

Para los no iniciados con Antonious aquí tenéis la parte 1 y la parte 2

Se juntaron en el bar a las 14:00h para ir a la playa. La hora ideal para conseguir un bonito bronceado o pillar una insolación y quedarte en el sitio. Estaban los tres: Markus, Valentino y por supuesto Antonious.

Valentino era un joven taekwondista alto y fibrado. Muy avispado y curioso, siempre dispuesto a correr nuevas aventuras y escaparse del bar donde estaba recluido.

Markus era policía por vocación. Amigo de sus amigos, le gustaba reírse con ellos pero no de ellos. Aprovechaba cualquier ocasión para sacar a relucir su hilarante y refinado sentido del humor, siempre sin ofender y evitando la broma fácil. De una ética y moral envidiable, sin ninguna duda era el más cuerdo de los tres. Todavía se pregunta qué le llevó ese día a la playa.

Antonious conducía su flamante R11, a su derecha lo acompañaba Markus con sus Rayban de poli malo. Detrás estaba Valentino y junto a él todo lo necesario para no aburrirse en la playa: una pelota de playa Nívea, raquetas de madera y un balón de volley. Read more »

El fin de un mito – Parte 2 – Antonious

Segunda parte de “El fin  de un mito”. Aquí la pimera parte.

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Desde los 16 hasta los 20 años Capini, perdón, el Gran Capini se especializó en todo tipo de frikismos. Llegó a ser un experto jugador Age of Empires(con todas sus expansiones), Starcraft, Tactical Ops, Unreal Tournament, Street Fighter(en todas sus versiones) y todos los Tekken. Durante un tiempo estuvo liderando diversos ejércitos de Warhammer Fantasy y 40.000, llevándolos siempre a la victoria. Su equipo de BloodBowl ganó todas las competiciones en las que participó, incluida la Blood League. También jugaba a rol. Pero a rol de verdad, el de matar gente. Finalmente llegó a los 21 años convertido en un mago de nivel 80. Conocía una infinidad de hechizos y también dominaba el arte de las armas cortas, en especial la daga.

Como todos los frikis, Capini solo tenía una idea en su cabeza: dominar el mundo.
Para conseguir su objetivo tenía la necesidad de conseguir un buen equipo. Los grandes lideres son aquellos que se rodean de los mejores. Siguiendo esta máxima Capini salió a reclutar voluntarios que desearan unirse a su causa.
Camino del parque se encontró con lo creyó ser un boxeador y su entrenador, el mismísimo Poli Díaz.

-No sabía que Messi también fuera boxeador, ¿le va mejor que en el fútbol?

-No es Messi, se parece pero no lo es. Se llama Antonius y es una joven promesa. Lo estoy preparando para que sea el sparring de John Cobra. Creo que estará listo en un par de meses.

-¿Ya crees que será capaz de derrotar al mítico John Cobra?

-Idiota, no quiero que gane. Va a hacerle de sparring y me voy a sacar una pasta con ello.

Capini rescató a Antonious de Poli Díaz con la intención de que se enrolara en su equipo. Antes de despedirse del potro de Valleca, Capini le lanzó el hechizo de la disfunción eréctil y Poli tuvo que abandonar su prometedora carrera en el cine X.

-Antonious, soy el Gran Capini. Quiero dominar el mundo y que te unas a mi. Yo te enseñaré todo lo que sé y juntos podremos ser los amos del universo.

-Por mi sí, pero tengo una condición.

-¿Cuál?

-Los peces.

-¿Los peces?

-Sí. Los peces. No quiero que los peces sean dominados. Mi piso es una pecera gigante donde tengo peces de todas las clases: peces disco, kois, barbos tigres, peces besadores(mis preferidos), dardos de fuego, un Oscar que no hace más que comerse a los pequeños, un par de truchas, cangrejos, sardinas, un pez martillo, gambas, dos arrecifes de coral, mejillones, anchoas, tres medusas, una familia de langostas, delfines, dos tiburones, una ballena y un león. Este último esta algo pachucho, pero espero que mejore. Me gustan mucho los peces, no quiero que les pase nada. También me gusta mucho la montaña. Acostumbro a salir con la bici todas las tardes de agosto. A las 3 de la tarde es la mejor hora para mí. Todo ese sol dándote de lleno, temperaturas sofocantes y a sudar como un pollo. Alguna vez he tenido alguna indisposición pero lo he llevado bastante bien. Un día me …

-Vale vale. Lo pillo no hace falta que…

-Espera, espera que esto es gracioso.

-Como digas una palabra más te devuelvo con tu amigo el potrito de Vallecas y te vas a pelear con John Cobra. Y luego mataré todos los peces.

-Vale, vale.

-Tengo una habitación libre, te instalarás allí. Ni una palabra más.

-Perfecto.

Capini se levantó al día siguiente con la intención de desayunar e ir al gimnasio con Antonious. Preparó un buen desayuno para los dos. Café, zumo de naranja, tostadas y algo de fruta. Metieron todas sus cosas en sendas mochilas y se dispusieron a abandonar el piso. Antes de irse, Capini se dirigió a la nevera para llevarse un par de yogures para el almuerzo. La sorpresa fue que se encontró con todos los yogures ¡¡vacios!!. Estaban en la nevera pero su interior había desaparecido misteriosamente. Además, estaban colocados estrategicamente de manera que a simple vista todo parecía normal.

-Antonious, ¿sabes algo de los yogures que había en la nevera?

-Yo… sí… esto es que… te espero en el gimnasio!!!!

Acto seguido se fue corriendo. Tampoco hay que darla tanta importancia-pensó Capini- son yogures simplemente-, si luego me trae una pizza ya me quedo contento.
Al llegar a la sala de máquinas se encontró con Antonious. Llevaba puesto unos náuticos, unos dockers de un tono beige y un polo Ralph Lauren que era la envidia de todo el gimnasio.

-Tonius, ¿qué ropa te pones para hacer deporte?

-¿Qué pasa? Anda que no voy cómodo. ¿Y lo que luzco qué?

-Ok, ok. No te preocupes. ¿Para luego qué te has traído?¿El esmoquin? Da igual, no me lo digas. Haz tu rutina, nos vemos fuera en 3 horas.

Antonious se quedó solo en la sala de máquinas y fue a la zona de pesas dispuesto a machacarse los bíceps. Hizo un par de series y pronto se aburrió de estar delante de un espejo mirando esos movimientos repetitivos. La verdad es que ya estaba cansado y pronto se interesó por un chaval, bajito pero muy fuerte, que estaba haciendo press banca al fondo de la sala. Al acercarse se dio cuenta de que ya lo conocía, era Agostino, un antiguo amigo de la EGB.

Agostino estaba calentando con unos 250Kg. Normalmente entrena con más de 350Kg pero esta era su primer serie y no quería forzar. Tonius se agachó y fue acercándose lentamente. Una vez situado detrás suyo, pegó un salto y mientras gritaba “Uhhhh!!!” empezó hacerle cosquillas. El cuerpo de Agostino se convulsionó del susto, perdió el control de su poderosa fuera y no pudo aguantar más todos lo kilos que tenía sobre sus pectorales. Sus brazos cedieron y la barra le cayó justo en el cuello. Por suerte era tan fuerte que tenía hasta la nuez desarrollada y casi no sintió el golpe. Pero todo ese peso le dificultaba la respiración y ya empezaba a ponerse morado por la falta de oxigeno. A todo esto, Antonious seguía haciéndole cosquillas en los pies, sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo. En un último intento de liberarse de la barra fija, le pegó una patada a Tonius, el cuál por fin se dio cuenta de lo que estaba pasando. Intentó ayudarle pero no conseguía levantar todo el peso. Antonious recordó entonces las enseñanzas de su maestro Poli Díaz y al grito de “Viva el potro de Vallecaaaas!!!” consiguió levantar lo justo la pesa para que Agostino pudiera escapar. La mala suerte llegó cuando al soltarla, el sistema de seguridad que aguanta los discos cedió y cayeron a su pie derecho.

Agostino se encontraba ante la disyuntiva de alegrarse por no haber muerto en el momento o bien terminar de rematar a Antonious ahora que no podía correr. Se lo pensó durante bastante tiempo y al final decidió irse sin mediar palabra.

Mientras tanto Capini ya hacía rato que había terminado su entrenamiento especial. Decidió ir al bar, el entorno donde se encuentra más cómodo, a tomarse una cerveza mientras esperaba a su compañero. A los pocos minutos apareció Antonious cojeando con un precioso chándal fucsia de tactel. Le iba a preguntar sobre su vestuario y la cojera pero Antonious se le adelantó:

-Mira que la gente es rancia y desagradecida. Me he encontrado con antiguo compañero y he ido a saludarlo. He visto que estaba algo aburrido allí solo y le he gastado una pequeña broma. Le he pegado un sustito de nada y se ha vuelto como loco, incluso se le han caído las pesas. Le he salvado la vida y encima me voy lesionado por ayudarle. Y el tío no me ha dado ni las gracias!!! Se ha quedado delante mío, con los ojos llenos de ira durante unos segundos y luego se ha marchado. Tendrá poca vergüenza, de desagradecidos esta el mundo lleno, lo que yo te diga. Esto me recuerda la vez que fui en bici…

-Vale, vale. Vamos a comer y a echar una siesta, que esta noche saldremos un rato.

Dicho y hecho. Por la noche se dirigieron a la discoteca de moda del momento: Flaps. Allí se encontraron con la creme de la creme del barrio. No faltaba ni uno, lo mejorcito de cada casa estaba allí.

-Tonius, ¿te hacen unos chupitos de vodka?.

-¿Vodka? Eso no es ná, eso no es ná. Me tomo los que quieras!

Gracias a los chupitos se sentían alegres y seguros. Rebosaban confianza en sí mismos y hasta se creían graciosos y simpáticos.

-¿Cómo lo llevas Antonious? Una ronda más y vamos a atacar a esas dos de la barra, ¿ok?

-Vale, vale. Estos chupitos no hacen nada, uno más y a por ellas!

Al grito de “a por ellas” se tomaron los últimos lingotazos de la noche. Capini se dirigió decididamente a una de las chicas con las que habían establecido contacto visual previamente.
-Hola preciosa. Me he dado cuenta de que llevas un rato mirándome sin parar. Supongo que te habrás quedado prendada de mi, pero no quiero nada serio. Si quieres follamos, es mi única propuesta.

-Gilipollas, te estaba mirando porque tu amigo está medio muerto en el suelo, justo al lado de barra. Serás creído de mierda, si quieres follar te vas a la Farriol, te compras un cruasán de jamón y queso recién hecho y lo vacías. Eso lo único caliente que vas a pillar esta noche, imbécil!
Efectivamente, Antonious estaba al borde del coma etílico y Capini fue a su rescate. Lo cargo a los hombros y lo sacó fuera del local. Durante la vuelta a casa, Antonious no paraba de repetir “esto no es ná, esto no es ná”. Consiguieron llegar a casa sin que los parara la policía, cosa de agradecer.
Después del primer día con Antonious, Capini llego a una conclusión: dominar el mundo va a ser más difícil de lo que pensaba… quizás sea mejor ir a la playa…

El fin de un mito — Parte 1

Dice la leyenda que eran uno solo, un único ser viviente destinado a ejercer el bien y a jugar a Magic. Son muchas las historias que corren sobre él, sobre sus orígenes, sus hazañas  y sus grandes y fascinantes habilidades. Igual que los grandes súper héroes del estilo de Batman o Spiderman su identidad solo fue conocida por unos pocos privilegiados. Yo soy la última persona con vida que conoce su verdadero nombre y su rostro pero, como os podéis imaginar, no voy a desvelar su secreto en un blog como este, que tiene miles de visitas diarias y una repercusión mundial.

Como toda leyenda urbana hay mucho de mentira y poco de verdad en todo lo que concierne a su vida. Afortunadamente tuve el honor de crecer junto a él y fui testigo presencial de su transformación, así que tengo total potestad para explicaros, de manera totalmente fiable, la historia del Gran Capini.

La vida de Capini fue de lo más normal hasta los 16 años, edad en la cual empezó a sentir una llamada. No sabía de donde lo llamaban pero él la escuchaba una y otra vez. Era la llamada del friquismo, pero eso él lo desconocía.

Un día  apareció su vecino con un mazo de cartas en la mano. Capini intrigado le preguntó qué era esa baraja llena de dibujitos que no parecía tener sentido ni orden ninguno pero de la cual no podía apartar la mirada. Es un mazo de Magic-contestó Bartolomius el vecino. Esa pregunta fue el principio de todo. Bueno, más bien podríamos decir que fue el fin como persona de Capini.

Pasaba las cartas de una en una lentamente, fascinado y entusiasmado ante un mundo que se le abría de repente delante de sus ojos. Y entonces lo vio. ¿Qué es esto?-quiso saber Capini. Es un espectro hipnótico.-contestó Bartolomius mientras se regodeaba de su sabiduría- Es un 2/2 que vuela y cada vez que hace daño el oponente descarta una carta. Capini no entendió que significaba aquello pero sin duda tenía que ser algo muy bueno. Se quedó maravillado por aquella imagen y nunca más volvió a ser el mismo.

Esta nueva persona aprendió conjuros, hechizos y un sinfín de habilidades que no puedo detallar todas aquí ya que tardaría varias horas y no queiro aburriros. Pronto se dio cuenta de su poder e intuyó que esa gran fuerza que dormía en él podía traerle enemigos a él y a sus seres más queridos. Vagaba sin rumbo por las calles meditando que podía hacer para pasar desapercibido mientras usaba sus poderes cuando de repente vio una pequeña, casi diminuta, tienda en la que nunca se había fijado. Se sorprendió ya que no recordaba haber visto nunca antes ese local. Fue entonces cuando se sintió extrañamente atraído por una capa totalmente negra que descansaba en el escaparate. Parecía tener vida propia e incluso creyó ver como se movía invitándole a entrar.

La puerta chirrió al abrirse y se escuchó el clásico tintineo del timbre que colgaba del techo. La tienda estaba inmersa  en la sombra y era muy difícil ver más allá de un par de metros. El ambiente se encontraba denso, el olor a rústico y a incienso impregnaba totalmente la atmósfera introduciéndose por sus orificios nasales, embriagándole por completo. Lentamente el timbre cesó su canción  y el silencio se hizo amo de la oscuridad.

Nadie salió a recibirle y permaneció unos minutos inmóvil, totalmente paralizado y algo asustado también. Era incapaz de mover un ápice de su cuerpo, consciente de que si daba un paso más ya no habría vuelta atrás. Estaba a tiempo de salir de allí y olvidarse de la capa pero una misteriosa fuerza lo retenía en el interior de la tienda.

Poco a poco sus ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad y Capini se sintió algo más relajado y tranquilo. Empezó a observar la tienda y los objetos más cercanos a él. En la estantería más cercana se encontraban diferentes relojes antiguos, cada uno a una hora diferente y ninguno en la correcta. Todos parecían muy viejos, a la par que bien conservados. En la repisa inferior había una cerámica alemana representando a unos bebedores de cerveza. A su lado se encontraba un busto camerunés de los años 50 y una pipa irlandesa de los años 30. El fondo de la tienda estaba lleno de jarrones de porcelana pintados de mil formas diferentes. Sobre la pared, un mosaico de cuadros desordenados le hizo darse cuenta, por si faltaban datos,  de que estaba una tienda de antigüedades.

Niño, ¿quieres algo?-le dijo una voz ronca llena de edad. Capini se estremeció de sorpresa y giro su cuerpo hacía la derecha. Allí había un mostrador de madera de roble con aspecto usado y detrás de él, sentado en un taburete entre las sombras, permanecía inmóvil un octogenario anticuario. No podía creer que no se hubiera dado cuenta de su presencia hasta ese momento, bien pasados ya los diez minutos dentro de la tienda. El anticuario tenía el poco pelo largo que le quedaba recogido en una coleta y una barba canosa y muy espesa que le cubría casi totalmente la cara. En su mano derecha asía una lupa grande  y en la izquierda una pequeña piedra de un rojo intenso que no dejaba de observar.

Déjame adivinar-prosiguió el anticuario- vienes a por la capa,¿no?. Capini era incapaz de articular palabra alguna y simplemente asintió con la cabeza. Sigues sin entenderlo, ¿verdad? No eres tú el que quiere la capa, es la capa la que te quiere a ti. Ves a buscarla y pruébatela-le dijo mirándole fijamente con unos extraños ojos azules llenos de vida.

Capini se puso la capa e instantáneamente sintió su poder. Una extraña sensación recorrió su cuerpo estremeciéndolo de los pies a la cabeza. Finalmente se puso la capucha y la simbiosis fue total. Se sentía fuerte, capaz de cualquier cosa, por inimaginable que fuera. Avanzó con determinación hacía el mostrador dispuesto a pagar el precio que le exigiera el anticuario y se sorprendió al ver el taburete vacío. El anticuario había desaparecido. En el mostrador había una nota que decía “No quiero dinero por la capa, mañana tráeme cualquier objeto antiguo que tengas y hacemos el trueque“. Capini se quitó la capa, la doblo perfectamente y la introdujo en su mochila.

Una vez en su casa, con la capa puesta de nuevo, empezó a practicar más hechizos y conjuros. Todo lo que intentaba le salía a la perfección e incluso fue capaz de articular hechizos que no había estudiado anteriormente. Simplemente los convocaba y ellos acudían. Las palabras fluían de su garganta como algo bien aprendido años atrás, como si los hubiese conocido siempre. Con la excepción de que él nunca había estudiado esos conjuros. Y entonces se dio cuenta: él no lanzaba ningún hechizo, los lanzaba todos la gran capa negra.

Al día siguiente se dirigió a la tienda de antigüedades a entregarle una pipa tallada a mano de su padre. La sorpresa fue que la tienda ya no se encontraba allí donde había estado el día anterior.¡Se había esfumado! Recorrió varias veces la misma calle, pero no había duda: la tienda había desaparecido.

Desconcertado volvió a su casa a practicar más y más hechizos. Y así fue como se convirtió en El Gran Capini.

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Hasta aquí la primera parte de este cuento. Se sale bastante de lo habitual pero espero que os guste. En la próxima entrega podremos disfrutar de un nuevo personaje: Antonious

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